TORNA ALL'HOMEPAGE DI MASSIMOCARLOTTO.IT
TORNA INDIETRO DI UNA PAGINA
TORNA ALL'HOMEPAGE DI MASSIMOCARLOTTO.IT| ACQUISTI ONLINE |FORUM | MAILING LIST | CONTATTACI | LINKS |
La conexión argentina di Cristian Alarcón di Cristian Alarcón
(apparso su
<< RADAR >> RUBRICA DI "PAGINA 12 ON-LINE", BUENOS AIRES - 25 Marzo 2001)



Acaso el pasaje más misterioso de la vida de los Carlotto, de Padova, hayan sido los cuatro años que el nonno Guglielmo vivió en la Argentina. Corría 1886, tenía diecinueve años y había preferido embarcarse en un velero hacia el confín del mundo antes que entregarle sus días al Estado enrolándose en el ejército. En 1890, la aventura porteña terminó y Guglielmo retornó a casa. Se convirtió en panadero, se casó, tuvo hijos y nietos. Pero en su larga vida jamás contó detalle sobre su exilio argentino. Fue por ese motivo que un siglo después su nieto Massimo tomó un vuelo directo al extremo sur, dispuesto a rastrear los pasos de aquel anarco desterrado. Al fin y al cabo la historia de Massimo Carlotto también era una de persecución política, represión y exilio. A la misma edad en que su abuelo emigró, pero en 1976, y mientras investigaba a fascistas para una organización de izquierda en Padova, Massimo fue acusado de matar de 59 puñaladas a una joven. Se convirtió así en el chivo expiatorio más famoso de su país, en el símbolo de una época. Su proceso duró 18 años, fue el más largo y kafkiano de la historia italiana. Después de tres juicios y un lustro de clandestinidad en decenas de ciudades europeas y centroamericanas, Carlotto recibió la grazia presidencial de Luigi Scalfaro, tras una campaña mundial en la que desde Jorge Amado hasta Norberto Bobbio y Massimo Dalema pidieron que se lo liberara. En 1996, cuando viajó a Buenos Aires tras los pasos del nonno, Carlotto ya se había convertido en escritor, contando su historia en una novela. Y estaba, sin saberlo, a punto de concebir otra, no sobre el gran secreto familiar sino sobre otros misterios.

Durante sus años en las sombras de la ilegalidad internacional, Massimo Carlotto se había ocupado de investigar los mecanismos, técnicas y estructuras de los aparatos represivos. Aunque había ensayado la misma tarea en su adolescencia, con el fascismo padovano, fue en 1980, en su clandestinidad parisina, cuando comenzó a reunir información con método. Sufría los avatares del que vive con nombre y papeles falsos, a punto de ser descubierto por alguno de los muchos espías o quebrados de su generación, y siempre bajo la débil cobertura de un disfraz muchas veces inverosímil. Al comienzo, por ejemplo, fue un tal Jason: rubio, norteamericano, experto en computadoras (a pesar de su mediocre inglés y de su olímpica ignorancia sobre informática). "En París nos dimos cuenta de que no conocíamos nada de la policía y que de esa manera nos iban a derrotar completamente. Armamos entonces un grupo de investigación formado por exiliados. Por seguridad nos encontramos contadas veces. Empecé la investigación hablando con los más viejos exiliados italianos, turcos, kurdos, argelinos y paraguayos, antes de pasar a los chilenos y centroamericanos, rescatando las informaciones que iban a perderse con ellos. Los compañeros daban una interpretación de la represión que era solamente política: faltaba la interpretación técnica. Eso fue lo que empezamos a construir, estudiando cómo trabajaba la policía las relaciones internacionales".

FOTOGRAFIANDO AL ENEMIGO

A los doce años, Massimo ya marchaba cada 1º de mayo con el retrato del ruso de bigotes. Muy a pesar de la memoria ácrata de su abuelo, era un declarado stalinista. La sangre pudo pronto con ese primer arrebato: a los quince, el joven Carlotto ya se había convertido y era el más joven militante de Lucha Continua, un grupo de lo que en Italia se llamó la izquierda extraparlamentaria, enemiga del viejo PCI. Hijo de una familia de empresarios padovanos -Guglielmo había vuelto con dinero de la Argentina y logró prosperidad para la familia con la panadería que abrió a pasos de la basílica de San Antonio-, alto, fuerte para su edad, la organización lo incluyó muy pronto entre los encargados de trabajar contra los fascistas de su ciudad. "Al comienzo era sólo una tarea de contención, luego se trató de identificar al enemigo, pero entonces llegó el 75 y, con él, el ingreso masivo de la heroína en Italia. Hasta ese momento sólo intentábamos tener en claro quiénes eran y qué hacían los fascistas. Como parte del Aparato Organizativo de Seguridad e Información, investigamos entonces la vía de llegada de la nueva droga, para nosotros introducida por los capos fascistas. Era muy importante ese paso. Hasta entonces el problema con el fascismo sólo había sido una cuestión de resguardo, más que de conciencia de su poder."

Un mundo dividido en dos bandos ideológicos, la guerra fría y su "baja intensidad" como telón de fondo y el crecimiento de las organizaciones armadas y del combate ilegal contra "la subversión marxista" alimentaban la necesidad de obtener información sobre el enemigo. Carlotto se inició así en esa actividad conocida con el nombre de contrainteligencia, una práctica que se transformaría en su obsesión. Formado con técnicas del periodismo, y por periodistas, para que se dedicara a su tarea en el Aparato Organizativo de Seguridad e Información de Lucha Continua, su primera misión se redujo al recorte de diarios, la clasificación y el cruce de datos. Las responsabilidades crecieron con su "ascenso" a la sección fotografía: su misión era retratar durante las marchas -y las batallas campales en que solían terminar- a infiltrados de la policía y de las células de ultraderecha.

TODO POR UN GRITO

El 20 de enero de 1976, Massimo Carlotto seguía los pasos de dos hombres involucrados con el tráfico de heroína. Los datos con que contaba su organización decían que uno de ellos era un activo fascista de Padova. Pero el seguimiento resultó una trampa. Caminaba semioculto por el barrio en el que vivía su hermana cuando oyó gritos de un departamento en el que vivía una muchacha a la que había visto varias veces. Carlotto dice que fue un acto reflejo: dejó la calle, se internó en el edificio y se encontró con el cuerpo de Margherita Magello tirado en el piso y bañado en sangre. Luego se sabría que le habían dado 59 puñaladas. Massimo no supo qué hacer. Orgánico hasta los huesos, volvió furtivamente a la calle y corrió a consultarlo con sus compañeros. "Yo estaba identificado y fichado por mis enfrentamientos con la policía en las manifestaciones. Y los compañeros me dijeron: Esto es un problema. Si alguien te vio puede ser peligroso para la organización". Escoltado por los abogados del grupo, que recomendaban que se presentara como testigo, fue a los carabineros. Dice que se sentía tranquilo. Apenas entró en la comisaría lo encerraron.

NO HABRA MAS PENAS NI OLVIDO

Como si aún le pesara la culpa de haber adherido precozmente al stalinismo, Carlotto conserva como caballo de batalla de su discurso la crítica a los casamientos non sanctos de la internacional comunista: entre ellos, el que significó relaciones carnales con la dictadura argentina. Hasta para los cuadros de Lucha Continua, que en su momento intentaron "un proceso de democratización y respeto por los movimientos internos, entre ellos el de las mujeres", la ignorancia podía más que la realidad en el país del peronismo. "En mi organización se decía que la dictadura argentina era una batalla extraña de peronistas que mataban a otros peronistas. Suficiente para no interesarse. El hecho es que la Unión Soviética había ordenado a los partidos comunistas hermanos no hablar de la Argentina. Siempre me impresionó el hecho de que en la izquierda europea esto haya sido un agujero negro, algo absolutamente innombrable", dice Carlotto hoy.

CULPABLE POR ODIO DE CLASES

En su primer libro, Il Fuggiasco, con el que ganó el Premio Giovedi en 1994, Carlotto cuenta lo que descubrió con los años, investigando por las suyas el crimen que le imputaron. Los Magello integraban la asociación católica Il Cavallieri de Santa Cristina, uno de los varios grupos de derecha fuertemente ligados al poder. "La familia Magello estaba vinculada al tráfico de diamantes, un negocio millonario que estaba en auge en esa época. La muerte de la chica fue, en ese sentido, accidental: el verdadero objetivo de los asesinos había sido la madre, no ella. Una historia típica de la buena burguesía italiana, entre la que hay un modo de hacer bastante criminal, que ampara la acumulación de capital a través de una economía que difumina los límites entre lo legal y lo ilegal, instaurada hace décadas por un sistema en el que son cómplices y parte los dirigentes políticos. De hecho, el abogado de esta familia Magello, llamado Piero Lungo, es hoy es el único abogado de Berlusconi".

La brevísima declaración que hizo Carlotto sobre lo que pudo ver en la escena del crimen fue suficiente para que lo acusaran de homicidio. Piero Lungo enunció una tesis que abriría la puerta a cientos de procesos a activistas de izquierda: que Carlotto había matado con saña "por simple odio de clases". Su enemigo era la burguesía; ergo, Margherita Magello había sido asesinada por él (Lungo nada dijo del origen burgués de Carlotto). Sugestivamente, las pruebas se esfumaron del expediente apenas comenzó la investigación judicial. Nunca aparecieron, por ejemplo, los cabellos que Margherita tenía bajo las uñas, única esperanza fáctica con que contaba la defensa. En el último juicio, finalizado en 1992, la Corte de Casación italiana dictaminó que la mayor irregularidad de los sucesivos procesos contra Carlotto era que la única prueba de su culpabilidad era su probada condición de "violento". Ciertamente estaba acreditado que Carlotto participaba en "manifestaciones de masas", incluso había demostrado "arrojo" enfrentándose en las calles, "a la vista de la comunidad", a fascistas activos y servidores públicos. Pero el caso Carlotto era un despropósito que merecía ser estudiado en los claustros académicos por todos los estudiantes de leyes: desde el punto de vista jurídico y criminológico, se trataba de un "caso único e irrepetible".

AVANTI >>
TORNA INDIETRO DI UNA PAGINA

ROMANZI OPERA IN GENERALE TEATRO SCRITTI VARI BLUES NOIR MEDITERRANEO

| ACQUISTI ONLINE |FORUM | MAILING LIST | CONTATTACI | LINKS |